Henri Rousseau Escritos, 1884-1914

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Español.

Formato 11,5 x 15,4 cm

Encuadernación Rústica con solapa troquelada

100 páginas

ISBN: 9788494134241

Recopilación de escritos en torno a la figura del pintor compuesta por cartas, entrevistas, crónicas y testimonios entre los que contamos con la palabra del artista y de Guillaume de Apollinaire, entre otros.  Incluye también la crónica del banquete conmemorativo que Picasso organizó en su taller del Bateaux-Lavoir publicada en la revista Les Soirées de Paris en 1914. 

«Como signo distintivo, lleva la barba enmarañada y forma parte de los Independientes desde hace ya mucho tiempo, convencido de que a un autor cuyo pensamiento se eleva a lo bello y al bien se le ha de dejar que produzca en total libertad.»

—HENRI ROUSSEAU, Nota autobiográfica (1895)

«Envié mi cuadro grande, a todo el mundo le parece bien, creo que vas a desarrollar tu talento literario y me vengarás de todos los insultos y afrentas recibidos. Sé por Picasso que las críticas artísticas las escribes en L'Intransigeant.»
—HENRI ROUSSEAU, Carta a Guillaume Apollinaire (11 de marzo de 1910)


«Pocos artistas fueron más degradados en vida que el Aduanero, y pocos hombres opusieron una cara más complacida a las mofas, a las groserías con que lo hostigaban. Este viejo cortés tuvo siempre el ánimo tranquilo, y, gracias a una feliz cualidad de su carácter, interpretaba interesadamente en las burlas que los que mayor
aversión le tenían estaban en cierto modo obligados a opinar de su obra. Por supuesto esta serenidad no era otra cosa que orgullo. El Aduanero era consciente de su fuerza. Una o dos veces se le escapó que era el mejor de los pintores de su tiempo. Y es posible que en bastantes aspectos no se equivocara mucho. Porque si bien
de joven no recibió una educación artística (y eso se nota), parece que, en la madurez, cuando quiso pintar, observó a los maestros con pasión y fue casi el único entre los modernos que adivinó sus secretos. Sus defectos consistieron solo a veces en un exceso de sentimiento, casi siempre en una bonhomía popular de la cual no habría podido sustraerse y que contrastaba bastante con sus proyectos artísticos y con la actitud que había podido adoptar en el arte contemporáneo. Pero ¡qué cantidad de cualidades! ¡Y qué significativo que la juventud artística las haya adivinado! Hay que felicitarla, sobre todo si su intención no es solo honrarlas, sino también hacerlas suyas.»

—GUILLAUME APOLLINAIRE, «El triunfo del Aduanero Rousseau»
(L'Intransigeant, 20 de abril 1911)

Referencia: FE16996

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