Marta Lorca: artesanía de piezas de cerámica exclusivas
El barro ya era su pasión cuando trabajaba como gestora de arte contemporáneo. Hoy se ha convertido en su medio de vida. Desde su taller en la sierra noroeste de Madrid, crea objetos, utilitarios o no, para exposiciones, tiendas de autor especializadas en cerámica contemporánea, restaurantes para los que elabora vajillas esculturales o instituciones como el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Según Marta "La cerámica es un medio honesto, cuando coges una pieza, puedes sentir las manos que la han moldeado, imaginar cómo ha nacido del fuego, cómo ha endurecido con el calor. Al palpar sus quiebros, sus imperfecciones, sus grietas puedes inventar la historia del artesano que le ha dado vida."
Marta trabaja sola porque elabora piezas únicas. El proceso es completamente manual, moldea cada pieza a mano, reduciendo al máximo el uso de herramientas. Deja secar las piezas lentamente a temperatura ambiente, las hornea una primera vez a 900º y después decora una a una con diversas técnicas. A veces repite este proceso hasta obtener el resultado que busca. Finalmente, las cuece en alta temperatura, entre 1230 y 1300 º. Para crear texturas sobre sus trabajos, utiliza materiales orgánicos, que a veces también incorpora sobre las piezas en el horno. Decora con óxidos y esmaltes de colores eclécticos y los mezcla para conseguir efectos en el vidriado.
Estética orgánica y barroca: diálogo entre barro y naturaleza
Su trabajo tiene una estética orgánica y un tanto barroca que evoca formas naturales. Busca capturar las emociones y energía que atrapa el barro durante el proceso de elaboración, transitando la fina línea entre lo bello y lo imperfecto, la atracción y el rechazo, para provocar una reacción.
Esta identidad visual se materializa a través de un proceso de creación pausado y consciente. Lejos de la producción en serie, Marta Lorca utiliza la cerámica como un lenguaje donde las irregularidades no son errores, sino huellas del autor. Al explorar estas formas vivas, sus piezas logran reinterpretar el clasicismo, conectar con lo táctil y dialogar con el arte.
En sus manos, el barro se convierte en un objeto con alma que, mediante cocciones a altas temperaturas, queda inmortalizado en una pieza de artesanía contemporánea única, capaz de transformar cualquier espacio cotidiano en una experiencia artística.
Marta Lorca